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jueves, 6 de noviembre de 2014

Las Nueve carreras Universitarias del Futuro.


El análisis de Forbes señala que hay dos cosas importantes por aprender, independientemente de la carrera que piense estudiar: una segunda lengua, preferiblemente inglés o portugués, y a programar. Las carreras "del futuro" son:

1- Matemáticas

El anteproyecto del futuro se escribirá con las matemáticas. Se convierten en una parte fundamental a la hora de hacer negocios.

2- Robótica

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, la población seguirá envejeciendo mientras que los trabajadores jóvenes representarán una parte más pequeña de la fuerza laboral.

Esto crea una demanda de servicios personales que simplemente no pueden ser satisfechas - y los robots llenan este vacío-.

3- Ingeniería agrícola

El futuro de los alimentos será un gran desafío. Entre el cambio climático y el crecimiento demográfico, los suministros de agua dulce serán cada vez más escasos y la cantidad de tierra disponible para la agricultura se encogerá.

Mientras tanto, en la medida en que más países se hacen más ricos, exigirán precios más altos y mejores alimentos. Esto dará lugar a la aparición de ingeniería agrícola como una de las carreras más importantes del mediano plazo.

4- Salud y biotecnología

Al tiempo que a población envejece y aumenta la esperanza de vida, más y más enfermedades están desarrollando resistencia a los antibióticos, y los procesos industriales pueden producir efectos nocivos para los seres humanos y los ecosistemas.

Todos estos desafíos proporcionan rutas prometedoras para la carrera de la biotecnología. Los científicos biotecnólogos podrán desarrollar la cura de enfermedades causadas por sus colegas de antaño, y la necesidad de médicos y enfermeras seguirá creciendo sin cesar.

5- Derecho, con enfoque en tercera edad

Al llegar a la universidad, es probable que esta carrera no sea de las más recomendadas. Este mercado está saturado hoy en día. Sin embargo, hay una buena oportunidad si de ayudar a algunos de los más vulnerables de trata.

La gente va a vivir más tiempo en el futuro, pero los tratamientos contra el Alzheimer y otras formas de demencia pueden no ser suficientes. La Organización Mundial de la Salud estima que para el 2030, el número de personas con demencia en todo el mundo se duplicará a más de 65 millones.

Las personas con demencia serán vulnerable a los criminales, ladrones de identidad, y los miembros de la familia codiciosos. Eso va a crear una mayor necesidad de abogados que puedan servir como guardianes y defensores.

6- Ingeniería cuántica

Durante décadas, los físicos se han centrado en la mecánica cuántica. Ahora sigue siendo necesaria para desarrollar desde la nanotecnología hasta los procesos biotecnológicos.

7- Diseño 3D

Es un campo que se está convirtiendo rápidamente en la corriente principal, con las impresoras 3D que sirven para aplicaciones que van desde la fabricación de alas de aviones hasta edificios.

8- Artes liberales

Mientras que la tecnología continúa avanzando, la necesidad de las artes liberales va en aumento. Ya las empresas se están dando cuenta de que pueden ser un activo importante.

9- Ingeniería aeroespacial
En la década de 2020 seguramente se verán los viajes espaciales. Esto va a implicar a todas las clases de ingeniería, desde el diseño de cohetes y naves espaciales hasta el de satélites y entornos de gravedad cero.

martes, 9 de septiembre de 2014

Se estrena el primer capítulo de 'IMBERBE', la webserie que plasma el primer año de universidad

Se estrena el primer capítulo de 'IMBERBE', la webserie que plasma el primer año de universidad

Vuelve ‘Imberbe’, la webserie sobre el primer año de universidad. Tres meses después de la Selectividad y del lanzamiento del piloto, la serie estrena su primera temporada.  Una de las webseries que ha acumulado más visitas en los primeros días de su estreno y que cuenta las aventuras y desventuras del primer año universitario
Los vengamonjas en el primer capítulo: empezamos fuertes
‘Imberbe’ cuenta, en su primer episodio, cómo Tomás (Quim Àvila) llega a Barcelona desde su pueblo para buscar un piso en el que vivir durante su primer año de universidad. La tarea no es fácil: pisos que no existen, inquilinos extrañamente sospechosos (Los VengaMonjas entre ellos) y su inocencia son los ingredientes clave de este primer capítulo.
La temporada tendrá 5 episodios que se emitirán cada lunes, a partir del 8 de septiembre, a través de su canal de Youtube.
Si has sido universitario te sentirás identificado
En ‘Imberbe’ cuentan la historia de Tomás, un chico de pueblo que se va a vivir a la gran ciudad para estudiar una carrera. Durante su primer año como universitario pasará por todas aquellas inocentadas que vive un joven estudiante, que además es pueblerino: pisos-estafa, compañeros y el bulling, las entregas finales o los intentos por conservar la dignidad en las fiestas universitarias.
La webserie seguirá al protagonista y a su grupo de amigos que darán el paso del instituto a la universidad. Un momento inolvidable plasmado por y para todos aquellos que lo han vivido.
Una webserie universitaria hecha por la mayor red social de universitarios
Imberbe es una coproducción entre Patatabrava.com, el portal universitario más importante de España y Arsomnia Productions, una productora joven de Barcelona. Es destacable el equipo humano de Imberbe, formado por estudiantes de todos los ramos y con una media de edad de 20 años. Entre ellos: Pol Más de Xaxàs, Anna Martí y Marta Hernández, con ideas de Maria Bru, Adrià Sánchez y Víctor Raventós. Entre los protagonistas están Quim Àvila, Elisabet Casanovas, Francesc Cuéllar y Eloi Gómez.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Wert decretará dos años de pago para licenciarse en la universidad pública


El ministro de Educación, Cultura y Deportes, no renuncia a pasar a la historia como el ultraliberal que implantó el pago de las licenciaturas en las universidades públicas del Reino de España y abrió la vía de las hipotecas o créditos bancarios para poder estudiar. Esa es la previsión del real decreto que prepara su departamento con el fin de ampliar a dos años los master de pago para obtener la licenciatura en todos los títulos universitarios.
José Ignacio Wert
En la reunión que mantuvo a finales de julio con los responsables autonómicos de enseñanza universitaria y después con los rectores, Wert ya les dijo que modificará por decreto la estructura de todas las carreras universitarias para completar el proceso de Bolonia. La principal modificación sustancial consiste en reducir a tres años los estudios para obtener los títulos de grado. Ahora son cuatro años o 240 créditos lectivos. La reducción de los grados a 180 créditos o tres cursos, se complementará con la ampliación a dos años de los máster de pago para obtener la licenciatura, que ahora son de un año.


Después de unos recortes presupuestarios y un incremento de las tasas de matrículas que han expulsado de las universidades públicas a unos 45.000 estudiantes en los dos últimos años, según datos oficiales, los nuevos ajustes se presentan en forma de barrera económica para los hijos de los trabajadores y de la clase media. El coste de los máster en la Universidad Complutense de Madrid, la primera en número de alumnos, oscila entre 4.000 y 7.000 euros anuales. Si hasta ahora tenían que pagar un master de un año, a partir de la entrada en vigor del nuevo decreto, en el curso 2015-2016, tendrán que afrontar el pago de dos años para poder licenciarse.

Varios profesores universitarios consultados coinciden en que si la carga docente actual ya es escasa para formar adecuadamente a un futuro abogado, periodista, biólogo, ingeniero o maestro, la reducción de los títulos de grado a tres años les restará solvencia y capacitación profesional. Pero al titular de Educación esa observación general le importa menos que la concepción mercantilista de la educación. “Queremos ser como Reino Unido, no como Malta”, dicen que dijo en la última reunión con los rectores.
De momento, el proyecto de implantar dos años de pago en una carrera de cinco en las universidades públicas ha sido rechazado de plano por los gobiernos autonómicos del País Vasco y de Asturias. Si las autoridades educativas vascas consideran poco fundada y fundamentada esa reforma, las asturianas añaden que no se debe aplicar cuando ni siquiera se conocen los resultados de los nuevos planes de estudio de grado.

Wert ha pedido a los rectores que le envíen sus argumentos antes de que termine septiembre. Los de algunas universidades privadas ya se han escorado a favor de la modificación. Los de las universidades públicas que, de momento, son mayoría abrumadora, han informado a las distintas facultades y están en fase de consulta. La asfixia económica que padecen lleva a alguno a aceptar la vía del pago como una posible salida, si bien son conscientes de que la mayoría de los alumnos de familias humildes abandonarán los estudios al obtener el título de grado.

Aparte de la considerable reducción de estudiantes universitarios que, de hecho, ya se está produciendo en las licenciaturas –apenas el 10% de los estudiantes de las carreras de letras opta por licenciarse y pagar el máster de un año–, la inquietud ha cundido en los claustros porque la reducción de la carga docente obligatoria supondrá un nuevo ajuste de plantillas que, en términos generales, afectará a un de cada cuatro profesores.

La mayor parte de las universidades han regulado los máster para que sean rentables, de modo que si no logran un determinado número de alumnos en una asignatura, sencillamente se deja en suspenso, no se imparte o se elimina del programa. Esta experiencia se ha vivido con especial tensión en casi todas las facultades universitarias en los tres últimos años, con rescisiones masivas de contratos y supresión de departamentos. Según las informaciones recabadas por el cronista de fuentes directas y en varios medios de comunicación de ámbito autonómico, la opinión de la mayoría de los claustros de profesores es contraria a la nueva reforma por razones académicas, económicas y laborales.

En cambio, otro de los aspectos contenido en las modificaciones que proyecta Wert antes de abandonar el Ministerio, cual es la inclusión de los conocimientos profesionales entre los méritos académicos e investigadores para obtener la certificación como profesores universitarios, apenas ha suscitado oposición o recelos corporativos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Los 'alumnos fantasma' de la universidad

Van a clase y hasta se presentan a los exámenes, pero no figuran en el listado de alumnos porque no están al día con los pagos de la matrícula
Muchos profesores les guardan la nota hasta que puedan regularizar su situación, así no pierden el año
Las universidades calculan que más de 30.000 estudiantes no han podido hacer frente a las tasas, y varios miles tendrán que devolver las becas al no haber aprobado el porcentaje de asignaturas que exige el ministerio




Gonzalo Helbert empezó durante este curso tercero de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, pese a que sabía que su nombre no aparecería en las actas. Acumulaba un retraso de la matrícula del año pasado que no podía pagar. Su padre, fotógrafo, no tiene trabajo. Es su madre, periodista y con un "sueldo medio", la que debe afrontar todos los gastos familiares, incluida la hipoteca.
"Empecé a ir de oyente a las clases y hablé con los profesores para que me dejaran examinarme y me guardaran las notas hasta que regularizara mi situación". Alguno le puso pegas, sobre todo a la hora de realizar las prácticas, obligatorias –cuenta Gonzalo–, por si después de contar con él en la planificación de los trabajos grupales y el correspondiente seguimiento individual, cuando por fin pudiera abonar lo que debía, le tocaba otro profesor. "Por lo general, los profesores entienden estas situaciones y te ayudan. La mayoría me dio todas las facilidades para que no perdiera el año".
Finalmente, aunque tarde, Gonzalo pudo saldar su deuda y matricularse: "He buscado trabajo, pero no he encontrado, así que mi madre ha tenido que hacer un gran esfuerzo, tirando incluso de familiares, para que pudiera seguir con la carrera, al menos por ahora".

Situaciones límite

Cuando se anunciaron las tasas de las universidades públicas españolas para el curso 2013/2014,tanto rectores como asociaciones de estudiantes alertaron de que el aumento de los precios, que en el caso de Madrid y Cataluña ha llegado a un 66% entre los dos últimos años (el máximo autorizado por el Ministerio de Educación), unido a las trabas cada vez mayores para acceder a las becas (del 5,5 anterior ahora se pide un 6,5 de nota media), iba a acarrear problemas para muchos estudiantes. Ni unos ni otros se equivocaron.
"En estos últimos años se da una nueva casuística: hay estudiantes que de repente no pueden afrontar un pago y se quedan fuera del sistema. A veces te enteras porque un alumno desaparece de las listas y das el paso de hablar con él, y otras es el alumno quien viene a verte. Yo hablo con ellos, les digo que se pongan en contacto con el Vicerrectorado de Estudiantes para que se enteren de las ayudas que hay. Mientras se soluciona la parte administrativa, yo los mantengo en clase y, por supuesto, si han hecho algún examen, les guardo la nota hasta que lo puedan arreglar", nos cuenta un profesor de la Universidad Miguel Hernández, de Elche, Alicante, que prefiere no dar su nombre para no perjudicar a los estudiantes que se encuentran en estos casos.
Estos alumnos fantasma no son muchos, pero constituyen la cara más dramática de una situación general de dificultad para asumir los costes actuales de los estudios universitarios.

Más alumnos obligados a abandonar

Con la subida de más del 60% en los grados en este centro, nos cuenta un profesor de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), "se están generalizando situaciones difíciles que antes eran excepcionales y que impiden realizar el trabajo académico con normalidad. Las revisiones de exámenes se han convertido en un melodrama donde de lo único que se habla es de la situación económica de los estudiantes".
Lo más habitual es que los alumnos pidan que les suban la nota para no perder la beca o para no tener que afrontar una segunda matrícula. Pero este profesor también se ha encontrado con alumnos que desaparecen de las listas por no haber podido pagar a tiempo. "Estas situaciones se abordan de distintas maneras, ninguna de ellas satisfactoria: les ofreces mecanismos para subir las calificaciones, les guardas la nota hasta que solucionen su situación... Yo antes les decía a los alumnos de primero que suspendían y que se lo tomaban muy a pecho que no se preocuparan, que era normal y formaba parte del proceso de aprendizaje. Ahora harían bien en preocuparse". Y es que cada vez son más los que se ven obligados a abandonar sus estudios.

"Me he tenido que cambiar a Ingeniería Civil" 

Así le pasó a Javier Martín, de 19 años, que en su primer año en Ingeniería de Caminos en la Universidad Politécnica de Madrid obtuvo una beca de 3.500 euros que, al no haber superado el 50% de los créditos, debe devolver: "Aprobé tres asignaturas de diez. Más o menos estoy en la media. Al ser una ingeniería, es bastante complicado aprobar más el primer año".
Su hermano se fue a trabajar al extranjero al acabar la carrera, pero aun así sus padres tienen serias dificultades para financiar la carrera de Javier con los menos de 1.000 euros que ganan entre los dos y que destinan en parte a la hipoteca del piso. "El año pasado la primera matrícula eran 1.600 euros. Este año ha subido a 2.000. Y con las siete segundas matrículas habría tenido que desembolsar unos 3.000 euros por el curso completo. Como no puedo, me he tenido que cambiar a Ingeniería Civil. Ahora empiezo a trabajar de cajero, y voy a pedir las becas que han salido en la Politécnica para el año que viene, porque el Estado ya no me da".

"Segunda, tercera y cuarta matrícula: una ruina"

Javier es uno de los cerca de  30.000 alumnos que en junio de este año constaban como morosos en las universidades de toda España  . "Con los 3.500 euros de la beca del curso pasado estoy financiando más o menos el nuevo. Cuando tenga que devolverlos, ya veré lo que hago".
Este abandono es, precisamente, lo que pretende evitar el profesor de la Universidad Miguel Hernández, en la que la matrícula ha subido en los últimos años en torno a un 35%: "Nosotros insistimos desde primero a los alumnos en que hagan todo lo posible por no ir a segunda, tercera o cuarta matrícula, porque es la ruina y les puede suponer el colapso. Cuando sucede, hay que evaluar cada caso, pero lo que me preocupa es la gente que paga el primer plazo y a lo mejor en su casa no entra dinero y no puede con el segundo y la sacan del sistema".
Reconoce que hay que tratar cada caso de forma individualizada para evitar que esta disposición por parte del profesor se convierta "en un coladero", pero afirma categórico: "Todos los actores de este proceso tenemos que actuar, y a los profesores nos toca intentar hacerlo fácil y no poner más trabas a la persona que está en una situación muy delicada. Yo ayudo hasta donde puedo, y me consta que más colegas lo hacen". Un apoyo que tiene recompensa: "Hemos visto que así han podido seguir con su carrera y que, cuando han podido pagar, han cogido carrerilla y han seguido estudiando".

Másteres en vías de extinción

Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía en la UCM y tuvo un alumno fantasma en un curso anterior, un estudiante que quería hacer el máster de Estudios Avanzados de la facultad y que no podía afrontar los casi 4.000 euros a los que había llegado un programa que antes estaba en 1.700, lo que conlleva un aumento del 130%.
Para este docente de la UCM, fue lógico ayudar a este alumno guardándole la nota hasta que pudo pagar porque además, explica, "te obligan a hacer la matrícula completa, cuando nadie puede sacar todos los créditos en primera matrícula, dado que hay 12 que corresponden al trabajo de investigación y que necesariamente se sacan en la segunda, ya que se hace al año siguiente; así que el máster se te pone en 5.000 euros".
A este elevado precio se añade el hecho de que para dedicarse a la docencia, una de las salidas más habituales de esta carrera, es requisito indispensable cursar el máster de Formación del Profesorado, de la Facultad de Educación, que por su obligatoriedad es mucho más barato, con lo cual el máster de Filosofía no resulta muy atractivo para el alumno. "Estamos perdiendo estudiantes a mansalva", sostiene Fernández Liria.
En su opinión, resulta especialmente sangrante el hecho de que se haya argumentado que el Plan Bolonia y los cambios en la universidad española estaban justificados por la convergencia con Europa, cuando en países de nuestro entorno, como Alemania (en la mayoría de los Länder) o Grecia, los estudios de grado en la universidad pública son gratuitos, y en Francia no llegan a los 200 euros por curso o 250 en el caso de los másteres.
España, en cambio, se encuentra entre los países del continente en los que resulta más caro estudiar y, a la vez, de entre ellos, uno de los que menos ayudas concede a sus alumnos, según elObservatorio del Sistema Universitario, razón por la que cada año más jóvenes deciden continuar sus estudios fuera.
En definitiva, el máster de Filosofía sobrevive gracias a alumnos latinoamericanos, para quienes sigue teniendo mucho valor un título obtenido en Europa, y estudiantes chinos, que no suelen dominar el idioma, lo cual dificulta mucho el desarrollo de las clases. "En estas condiciones, el máster desaparecerá", sentencia Fernández Liria. El profesor de Trabajo Social de la misma universidad coincide con él: "Muchos másteres han visto reducirse los alumnos matriculados a la cuarta parte de los que había hace apenas dos años".

Fondos específicos y más plazos

Sólo en la comunidad andaluza alrededor de 6.500 alumnos no pudieron pagar su matrícula el curso pasado. Una cifra que asciende a 30.000 en el conjunto del país, lo que representa casi un 2% de los universitarios españoles.
En este contexto, muchas universidades españolas han habilitado dotaciones extraordinarias de ayuda y han fraccionado el pago de la matrícula. Por ejemplo, la Universidad Miguel Hernández, con poco más de 13.000 estudiantes, cuenta con 500.000 euros para los alumnos con dificultades y permite abonar el curso hasta en cuatro plazos.
La Universidad Complutense, con cerca de 87.000, tiene un fondo de un millón de euros y ha ampliado de tres a seis los plazos de matriculación. Esto hace que sea muy difícil ahora mismo conocer los datos concretos de morosidad y abandono. Así, en ambas universidades dicen no tener constancia de la existencia de estos alumnos fantasma.
En todo caso, matizan en la Complutense, se trata de algo que queda en el ámbito de la relación entre profesores y alumnos. E insisten en que este año no se puede hablar de alumnos morosos, ya que habrá que esperar hasta febrero, cuando se resolverán las becas, y ver si estos estudiantes pueden solucionar su situación con el fondo destinado a tal fin.
Gonzalo Helbert, que además de estudiante de Historia es presidente de la Delegación Central de la Complutense y uno de los impulsores del Colectivo de Estudiantes de Madrid –"una especie de sindicato universitario y de enseñanzas medias" creado hace mes y medio para defender la enseñanza pública–, recuerda que tanto el fraccionamiento como el fondo de ayuda de la Complutense se pusieron en marcha gracias a la presión estudiantil, tras un encierro de tres semanas en el Rectorado a finales del curso pasado.
"Lo que sí se sabe es que unos 700 alumnos van a tener que devolver la beca por no haber superado el año pasado los créditos exigidos, que este curso han aumentado y son el 90% en humanidades, el 80% en ciencias y un 65% en enseñanzas técnicas –asegura Gonzalo–. Estamos hablando de la exclusión de la universidad, por cuestiones económicas, de una gran parte de la sociedad".

Universidad ya no para todos

Fernández Liria resume así la situación: "Se ha conseguido ahogar a las universidades públicas con las continuas restricciones económicas hasta el punto de que se han visto obligadas a subir las tasas para poder subsistir, dicen, sin despedir a profesores. Al final, de todas formas habrá despidos, y la universidad pública irá convirtiéndose en una universidad cada vez más pequeña que tendrá que competir con las privadas en inferioridad de condiciones. Y ya no será un derecho de la ciudadanía".
El titular de la universidad de Elche habla de "una estrategia general de desgaste de lo público". Y el profesor de Trabajo Social de la Complutense ve "un plan muy pensado y muy eficaz de expulsión de la clase trabajadora de la enseñanza universitaria".
Gonzalo tiene la prueba muy cerca: su hermana está acabando el instituto y quiere ser profesora de Infantil, estudiar Magisterio en Educación Infantil, pero sabe que no podrá ir a la universidad y se está planteando hacer una FP. "Estamos volviendo a que en una familia de varios hermanos sólo pueda estudiar, si acaso, el hermano mayor, o el más listo".