lunes, 15 de septiembre de 2014

El mundo que nos espera. Un vistazo al trabajo que realizan los ancianos en EEUU


Y conviene recordar que en EEUU un 15% de la población (47 millones de personas) se alimenta gracias a los cupones. Añádase (esto se lo escuché a Max Keiser, pero no recuerdo el nombre de la página de EEUU que citó donde se puede consultar) que si se mantuvieran las bases de medición de 1980 el paro estaría cercano al 20% y la inflación próxima al 10% anual.

Aunque aquí hablan sólo de las pensiones públicas y no cuentan con todos aquellos que perdieron sus ahorros en los fondos de pensiones privados, o quienes los invirtieron en fondos de la propia empresa que luego quebró, caso de Enron y tantas otras. O en bonos de los ayuntamientos. No explican en el blog que los rendimientos de esos fondos privados se debe a la inyección continua de dinero por parte de la FED.
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Por un lado nuestros liberales critican ese fraude y por otro incitan a invertir los ahorros en ese sistema, ¿en qué quedamos? En esas cloacas de la City y Wall Street quieren meter los fondos de pensiones públicas. Ahora bien, cierto que como la crisis es sistémica aquí pocos se van a salvar, ni con pensiones públicas ni con privadas.
Éste es el futuro que nos espera. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…
Del blog de Niño Becerra:
Acabo de recibir un mail de un lector:
“Buenos días, le escribo para comentarle mi experiencia en USA. He estado de vacaciones allí durante 18 días, más concretamente en California, Las Vegas, Arizona, etc.
Me han llamado la atención principalmente dos cosas: la primera, la decadencia de Los Ángeles, tanto el centro de la ciudad como zonas tan emblemáticas como Hollywood. Se ven edificios degradados y sin cuidar, de los que se adivina que tuvieron un gran esplendor hace 50 años y hoy están para caerse. Especial mención para los teatros, sin reformar durante décadas.
La segunda y más triste, la cantidad de gente de más de 70 años trabajando. Tanto en gasolineras como en hamburgueserías, o incluso en el restaurante que había dentro del casino en Las Vegas es habitual que las camareras tengan más de 70 años. El colmo fue cuando se nos estropeó el coche de alquiler en mitad de California. Esperamos 7 horas a que viniera una grúa pagada por la compañía de alquiler de coches y nos trajera otro. Cuando llegó, el hombre que la conducía andaba cerca de los 80 años, y traía a una abuelita que debía ser su esposa en el asiento del copiloto. De hecho le faltaba el aire cuando enganchaba y desenganchaba los coches a la grua.
Cuál es la causa de esto? No hay pensiones públicas allí, o son totalmente de miseria?”
Mi respuesta:
“Hay pensiones públicas: fueron instauradas por Roosevelt en el New Deal, pero son tan bajas que desde hace un par de décadas cada vez más personas se ‘desjubilan’: estaban jubiladas pero entre la pensión y sus ahorros no les llegaba, máxime teniendo en cuenta que el subempleo y el paro de larga duración se han disparado en USA. El resultado es lo que Ud. ha visto. (Y gracias a que hay demanda de trabajo para esas personas, cosa que en España, cuando las pensiones se vayan reduciendo, pasará muchísimo menos).
La degradación de los edificios es debida a una sola causa: no hay fondos para mantenimiento.
¿No le impactó la enorme cantidad de homeless que hay en San Francisco?”.
(Publicado 25.07.2014)
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Toda la economía norteamericana vive de la FED. Las tecnológicas de los contratos de armamento; las empresas de automoción, de la financiarización de su negocio (General Motors gana más en su división financiera que vendiendo coches, por eso en 2008 tuvo que ser rescatada como si de un banco se tratase). La misma industria del cine, aparentemente tan exitosa, no está en quiebra por la simple razón de que recibe dinero gratis de los bancos que a su vez lo reciben gratis de la FED. La industria del cine, como la banca o la fracturación hidráulica son consideradas sistémicas, una demasiado grande para caer y otra como industria del entretenimiento (esencial en una sociedad que en gran medida se sostiene manteniendo a la población enajenada de cualquier racionalidad mediante el espectáculo y la manipulación informativa) o bien sistémica por razones energéticas. Max Keiser sostiene que tanto el fracking como Hollywood son ficciones desde el punto de vista económico; el fracking no es rentable pero introduce petróleo en la oferta y eso ayuda a que el barril no supere los 200 dólares. Quienes trabajan en esa labor, salvo los asalariados, no cobran en función de los beneficios (que son nulos o negativos) sino del presupuesto asignado; lo mismo ocurre en el caso del cine con las productoras, los actores y directores, ya que muy pocas películas consiguen beneficios.

En resumen: alguien tiene que pagar las consecuencias de una economía ficticia. En este caso (no son los únicos afectados) viejitos de 80 años conduciendo grúas de remolque o despachando en casinos, gasolineras y hamburgueserías. Y dando las gracias, porque aquí ni eso podremos lograr.



Fuente: http://www.yometiroalmonte.es