sábado, 1 de noviembre de 2014

Hablar inglés: una asignatura pendiente en España


Gracias al mapa que el lingüista Jakub Marian ha confeccionado, hemos podido conocer recientemente el dato de que sólo el 22% de la población española es capaz de mantener una conversación en inglés.

Es una cifra muy llamativa si nos comparamos con otros países de habla no inglesa: en Dinamarca o Suecia, el 86% es capaz; en Alemania, el 56%; en Francia, el 39%. Los españoles estamos a la cola del resto de países europeos, teniendo solamente a Hungría por detrás nuestro con un 20%.




Si bien es cierto que a lo largo de los años hemos mejorado y avanzado en esta materia, todavía nos falta mucho por hacer, sobretodo en cuanto a la fluidez oral se refiere.

El principal problema que hemos tenido siempre las personas que tenemos como lengua materna el castellano ha sido comunicarnos de forma natural en inglés y superar la barrera de la pronunciación. Debemos mejorar para ser capaces de dialogar en inglés sin atrancarnos continuamente o quedarnos en blanco si queremos mantener una conversación fluida con el resto de nuestros vecinos europeos ya que, aunque el español sea la segunda lengua más hablada en el mundo según Ethnologue, dentro de Europa el número de gente capaz de mantener una conversación en castellano es muy reducido.



Lo que mejor funciona para aprender a hablar inglés

Este cambio no se consigue fácilmente de la noche a la mañana, pero tampoco es tan difícil como parece. A continuación os recomendamos una serie de pautas y consejos para lograrlo:

Adquirir vocabulario: debemos realizar un aprendizaje activo cuando escuchamos inglés. Hay que ahondar en el estudio del vocabulario, por ejemplo, buscando sinónimos de palabras nuevas que vayamos aprendido y apuntarlas en una lista para poder estudiarlas después con detenimiento e incorporarlas a nuestro léxico poco a poco. Las expresiones coloquiales y los phrasal verbs también juegan un papel muy importante en este aspecto ya que su buen uso aportará mucha riqueza y naturalidad a nuestro discurso.

Perder el miedo al inglés: leer periódicos, ver películas y series, escuchar música o ver la tele en inglés… Todo lo que se pueda hacer en ese idioma, ¡hazlo! Es bueno también quitarnos la vergüenza y quedar con amigos que han vivido fuera o son extranjeros, para coger soltura e ir perfeccionando nuestra conversación. ¡Aprovecha tu tiempo! Mucha gente habla inglés, incluso los que no vienen de países nativos. No tendrán un acento nativo perfecto, pero… ¿qué importa? Los idiomas son para comunicarse. Si lo hablan con fluidez, serán perfectos ayudantes para que tú también puedas practicar el idioma.

Inmersión lingüística total: vivir en un país de habla inglesa durante un período de tiempo es lo mejor para avanzar y mejorar en el conocimiento de dicha lengua. Realizar un curso de idiomas en el extranjero, aunque sólo sea durante 2 semanas, puede resultar muy beneficioso para nuestro aprendizaje. Existen destinos con precios económicos que ofrecen cursos de inglés general enfocados principalmente a la comunicación oral, pero sin descuidar el resto de las destrezas, como puede ser por ejemplo los de nuestra escuela de inglés en Bournemouth.

Aprender desde pequeño: siempre que se pueda, es preferible aprender inglés desde joven. Entre los 2 y 3 años, los niños pueden adaptar su aparato fonador para pronunciar los fonemas ingleses como lo harían los niños anglosajones. Conforme crecemos, la cosa se va complicando un poco… Así que es recomendable aprovechar esos años claves para que los pequeños vayan acostumbrándose a escuchar el idioma, bien con canciones infantiles, series de dibujos animados en versión original o clases con nativos. Más adelante, cuando sean más mayores, es muy recomendable que vivan una experiencia en algún campamento para niños (tanto en el extranjero como en España, si el niño es muy pequeño para viajar a un país distinto) o realicen algún curso de inglés para jóvenes en el extranjero.