miércoles, 15 de enero de 2014

Qué aprender de los peores jefes Qué aprender de los peores jefes.

Mirarte cada día en el espejo de un mando nefasto no tiene por qué ser sólo un suplicio profesional. Aunque no te sirva de consuelo –y te parezca imposible– algunas enseñanzas de un superior tóxico pueden enriquecer tu carrera futura. 




Lo primero que debes aprender es cómo aguantar a un jefe que te hace la vida imposible o que es manifiestamente tóxico para ti y toda la organización en la que trabajas. 

Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, identifica esta actitud casi espartana con la resiliencia: "A corto plazo, un mando tóxico te lleva a salir fortalecido de una situación complicada". 

Cuando hayas aprendido a sobrevivir podrás encontrar otros alicientes en la relación diaria con ese superior nefasto. Y descubrirás algunas lecciones que te servirán para el futuro y harán un poco más llevadera esa pequeña condena profesional. 

Una enseñanza sobre la que probablemente te divierta pensar –al menos una vez al día– es que quizá no resulta tan difícil llegar a ser jefe, sobre todo de la peor clase. Pero no debes desdeñar el hecho de que, en realidad, de un mal mando se suele aprender mucho más que de uno bueno. Eso es lo que piensa Montse Ventosa, socia de Truthmark, quien asegura que "al menos a los primeros se les recuerda más", y añade que lo que suele aprenderse, y que parece obvio, es lo que no debes hacer si algún día se llegas a ser jefe. Cabe la posibilidad de que en un futuro te encuentres repitiendo aquellos comportamientos que odiabas en tu superior. 

Ovidio Peñalver recuerda asimismo que "según sea tu primer jefe, tienes muchas posibilidades de replicar su comportamiento si es que llegas a serlo". 

¿Por qué aguantas? 

José María Gasalla, profesor de Deusto Business School, se pregunta qué es lo que ganas con un jefe malo y qué es lo que te puede motivar a aguantarlo: "Quizá la conclusión que sacas de todo esto es que la situación laboral en la que te encuentras es mucho mejor que otras alternativas profesionales que estás barajando. En todo caso, si resulta tan evidente que es imposible cambiar a tu jefe, eres tú el que debe probar a cambiar". Gasalla añade que un mando tóxico puede llevarte a replantear tu vida: "Te invita a la introspección y a descubrir tus fortalezas y debilidades. Sirve además para reafirmar tus valores, porque si alguien (tu superior) actúa con valores desviados o antivalores es necesario que mantengamos los propios". El profesor de Deusto Business School cree además que en una situación profesional comprometida como la descrita, "puedes aprender a cuidar tu autoestima. Ante un superior nefasto que intenta destruirla, tú has de hacer ver que vales más que el papel que te hace representar el mal jefe". 


Ten en cuenta que muchos de estos superiores que usan los antivalores para dirigir tienen además una gran capacidad para influir. Saben vender ideas; son líderes, aunque no son éticos, y suelen rodearse de gente que nunca les lleva la contraria. 

Al final, salen de las compañías en las que han dejado su nefasta impronta y, lo que resulta aún más curioso, logran colocarse en otras firmas y allí repiten todo lo que les ha hecho conocidos. Muchos son conscientes de que las decisiones que toman hoy para que los números luzcan dejarán a la empresa seriamente dañada tras su marcha. 

Se les recompensa lo inadecuado y por ello actúan de forma inapropiada. Por si fuera poco, nadie parece saber muy bien qué filtros de selección tienen las organizaciones que deciden recibir a esos mandos que han actuado así en otras compañías. 

En la línea de que las personas se van de sus jefes y no de las empresas, Ovidio Peñalver también cree que "si vives diariamente la relación profesional que te impone un mando tóxico terminarás yéndote, porque de lo contrario tu talento quedará desaprovechado". Peñalver coincide con Gasalla en que un superior tóxico puede provocar también que tiendas a automotivarte; que te autorregules y tomes distancia emocional para que esa situación no te afecte. 

Creatividad 

Montse Ventosa recuerda que "cuando se tiene un mal jefe, normalmente las personas que dependen de él tienen que aprender a buscarse la vida por ellas mismas; suelen no compartir la información a tiempo. Usar tu sentido común y tus habilidades creativas te llevará a cualquier parte y hará tu trabajo más fácil y llevadero". Ovidio Peñalver coincide en que un mal jefe te vuelve más creativo, sobre la base de que sabes que esa persona te lo pondrá siempre más dificil. Y Jorge Cagigas, socio de Epicteles, asegura que este tipo de situaciones favorecen la exigencia y que un profesional agudice el ingenio, o que prepare más las cosas. Montse Ventosa añade a todo esto la capacidad para dominar el cubrirse las espaldas: "Los malos jefes suelen caracterizarse no sólo por ponerse las medallas que corresponen a otros, sino por buscar culpables en su equipo cuando las cosas le salen mal. Debes asegurarte de que tienes las 'pruebas del no-delito' y de que puedes usarlas para garantizar tu 'inocencia' si es necesario". 


Paciencia 

Montse Ventosa apunta otra enseñanza: "La paciencia para tolerar y lidiar con tu jefe es algo que te servirá fuera y dentro de tu trabajo y de tu organización actual, con tus hijos, amigos, o con tu pareja". Ovidio Peñalver argumenta que "uno termina haciéndose más diplomático y adquiere la capacidad para manejar situaciones complicadas". 

Blanco o negro 

Jorge Cagigas recuerda que "al movernos en la incertidumbre, los españoles y en general los latinos somos de blanco o negro, a diferencia de los anglosajones, que se mueven mejor en los grises. Gestionarse en ámbitos que no sean blanco o negro te pone en predisposición de aprender más y de no rechazar aquello que no coincide con tus criterios". Cagigas añade que estar cegado por una posición de conflicto u oposición te lleva a aprender más bien poco y te impide advertir lo positivo que puede haber en determinadas decisiones: "Hay gente que te incomoda porque no tienes afinidad con ella, y tú juzgas desde tu propio modelo. Debes salir de ese modelo, porque esa es una nueva perspectiva de aprendizaje que nos hace más rigurosos en todos nuestros planteamientos".

Fuente: expansion.com